lunes, 4 de agosto de 2014

Número

¡¡La reputisima madre!! Mira la hora que es y todavía me faltan dos cuadras para llegar al puto banco, y estos recontra pelotudos que no avanzan. No entiendo cual es el problema con estas viejas chotas que salen a hacer las compras con el auto y no saben manejar ni un triciclo. ¡Qué carajo tiene que hacer esta vieja en la calle, la puta que la remil pario!
Para colmo, hace un calor de la reconcha de la lora, yo sin aire acondicionado en este auto poronga y esta vieja de mierda que no se mueve.
¡Por fin se despierta! Son las tres menos cinco, y la reputa madre. Y todavía tengo que buscar lugar donde estacionar. No llego a cobrar el cheque y me matan. Le tengo que pagar a estos tipos, sino mañana, no van a querer venir a laburar.
También este otro nieto de puta, que me paga el viernes a última hora y después quiere tener el trabajo terminado ayer.
Bue, menos mal, llegue con lo justo. El cornudo de seguridad casi me deja afuera, tuve que poner el pie en la puerta para que no me la cerrara en la jeta, el muy cabrón.
Que saque número, me dice el de seguridad con cara de ojete. Yo voy y saco número. El cincuenta y nueve. Pregunto por cual van a otra vieja chota, no la misma del auto, que me mira como si le estuviese preguntando cuando fue la última vez que se la garcharon, y me dice – Fíjese en el cartel-, señalándome un cartel electrónico donde están los números, que yo no había visto, y la reputa que la pario a la vieja.
Tengo como veinte, todavía, adelante mío, banco de mierda, seguro que hay un solo cajero que se rasca los huevos entre uno y otro que atiende, sino explícame porque carajo tarda tanto en llamar al que sigue. Para peor, con este asunto de la seguridad pusieron los laberintos adelante de las cajas y no podes ver un sorete.
¡La recontra putísima madre! que pelotudo que soy, rompí el puto número. También, estos papelitos son una cagada, y encima yo que me pongo a jugar y a doblarlos como un tarado.
Espero que no me hagan problema, creo que todavía se ve el número de mierda. ¿Y si no me atienden, estos turros? Mejor voy y saco otro, total soy el ultimo, no entró nadie atrás mío.
La reconcha de la lora, la maquina trola, después de hora no da más números.
Mejor le pregunto al de seguridad con cara de ojete. Que pedazo de hijo de puta, me miro con cara de sobrador  y me dijo –No se preocupe, señor, lo atienden igual-. Un cornudo, confirmado, ahora no sé si me lo dijo porque  de verdad me atienden o para que no le rompa los huevos o nada más porque es un resentido hijo, nieto, biznieto y chozno de putas que me quiere cagar el día.
Y todavía me faltan diez números. Me va agarrar un bobazo si sigo así.
Este cajero puto que no llama, seguro esta pelotudeando con alguna de las minitas que están ahí atrás, se está haciendo el galán, el forro de mierda. ¡Llama al que sigue la puta que te pario!!
¿Y si me dice que no se ve el número y no me atiende? Pero el número se ve, tampoco es que lo hice pedazos. Además, ¿para qué necesita el número?, capaz que el de cornudo de seguridad con cara de ojete tiene razón. También puede ser que me diga que fui a hacer otro trámite y que no saque número antes de las tres. No, eso no puede ser, el número lo tengo, roto, pero lo tengo. Igual me llega a decir que no me atiende y lo voy a tener que cagar a trompadas, pedazo de turro, se cree que porque esta atrás de un vidrio me puede basurear. Mejor me calmo, porque sino, no me van a pagar el cheque y necesito la guita, pero este hijo de puta del cajero ya me hizo calentar, junto con el conchudo de mi cliente, el cornudo de seguridad de cara de ojete, este banco de mierda y las dos viejas chotas, la del auto y la mal cogida que me mando a mirar los números.
La verdad es que no esta tan roto, se partió a la mitad nomas, no me pueden decir que no me atienden.
Cincuenta  y ocho, uno mas y me llaman, la reputa madre estoy más nervioso que la mierda, y todo por el puto número que rompí, que tremendo pelotudo.

Ahí está, cincuenta y nueve, mi número, me toca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario