sábado, 31 de marzo de 2012

Ponjas

Nico y Lucas estaban sentados a la mesa habitual de Tío, el bar de la esquina de Artigas y Bacacay, a pocos pasos de la plaza  y de la estación de Flores. Escuchaban música y conversaban de la banda que estaban formando, cuando ven entrar a Jorge,
 -Uh, Nico, cayó el antiguo- dice Lucas.
-!Mira la peluca que se puso!- exclama Nico.
-No es peluca, boludo, se tiño los pocos pelos que tiene-
-¿Que tal los pendex? ¿Que hacen acá, a esta hora, que no están en el colegio? ¿se ratearon, se tomaron el olivo?
-¿Que haces, Jorge?  No, falto el de Física, y nos soltaron-
-¿En que andan, si se puede saber? ¿Están componiendo algo?
-No, estábamos escuchando una banda nueva, Galneryus*-
-Je..., ¿y como lo escuchan? ¿Hacen lectura de pensamiento ustedes? Si no tienen ni un walkman.-
- Vos si que te quedaste en el siglo pasado, tenemos i-pod con blue-tooth, y los auriculares inalámbricos.-
- ¡¡¿En serio, me decis?!! Si yo hubiera tenido eso cuando era pibe, me hubiese levantado unas cuantas minas. ¿Como dijiste que se llama la banda?-
-Galneryus, son japoneses, tocan metal xD, te vuelan la cabeza.-
-Dejate de joder, ¡¡¿japoneses?!! ¿Y que metal tocan, la katana? ¿Que son samurais?  Ustedes me están tomando por boludo..., japoneses. Ja… me hacen cagar de risa, pibes.
Al ver la cara de los chicos, Jorge muta su sonrisa por incredulidad.
-¡¡¿En serio, me decís?!!   No te puedo creer, fijate vos estos turros, se meten con lo que se les pone adelante, los ponjas.  Si en su momento no les alcanzo con querer bailar tango, que encima se metieron a querer tocarlo!... Si hasta tienen sus propias orquestas típicas, podes creerlo pibe, con violines, contrabajo, guitarra, piano, fueyes y hasta flauta.  Si se levantan de la tumba el Mudo, Pichuco, D’Arienzo y Pugliese se vuelven a morir, queridos. Se imaginan a De Caro, o a Mores con cinco japoneses mas arriba del escenario y en vez del Feo, un chino que canta…, no se, por ejemplo, Cafetín de Buenos Aires, ponele. – De chiquilin te milaba de afuela, como esas cosas que nunca se alcanzan, la ñata contla el vidlio, en un azul de flio…- . No, muchachos, esto es joda, me están haciendo calentar.
Viendo el cariz que tomaba el discurso de Jorge, Nico que ya se había cansado un poco, propone,
-Lucas, vamos yendo, que nos espera Facu en la casa para ir ensayando algo.
-Dale, vamos. Chau, Jorge nos vemos después. – Dice Lucas comprendiendo la señal de Nico.
- Chau pibes, buenos yeites, y acuérdense de escuchar otras cosas, no estos ponjas, que no deben saber de que lado se toca la viola, querido. Ustedes tienen que escuchar, buena música, aunque no sea de su palo, buenas melodías, buenos arreglos, no cualquier tachín-tachín.-
- Chau Jorge - se apura a saludar  Nico, asustado que se largue con otro discurso.
Cuando se van los chicos, Jorge se sienta contra  la pared , del lado de la ventana que da a Bacacay, para poder mirar mejor la Kawa Z750, que dejo en la vereda, se acomoda la campera de cuero, guarda los anteojos negros en el bolsillo, pone a un costado el sobre con las cuerdas que recien compró para su Fender Stratocaster, made in Japan**, (no la Squiers***), al decir de Jorge mejor que las americanas,  y llama al mozo.
-Lucio, escuchaste a estos pibes, ponjas tocando metal, vos podes creerlo.
Lucio le pasa una rejilla sucia a la mesa de melamina marrón, mueve la cabeza de un lado al otro, como dándole la razón, mientras Jorge sigue con su monólogo.
-Te aseguro, que estos pendejos, ni deben saber de Deep Purple, Led Zeppelin, Pink Floyd, ni de AC/DC deben saber estos pibes. Como mucho escucharon a los Stones.
Lucio parado al lado de la mesa, espera en silencio por el pedido.
-Traeme, un chopp, Lucio.- pide Jorge y cuando el mozo se esta yendo, lo ataja y le dice,
- No te olvidés los ingredientes.-

*www.galneryusumacher.com  website oficial. En youtube se pueden encontrar videos de la banda.
**En la decada del '80, se fabricaron algunas Strato con licencia en Japón, ademas de las americanas originales y las mexicanas.
***Las Squiers son copias japonesas de las Strato.

Aniversario

Ese no era un día cualquiera. Cincuenta años de casados no son poca cosa.
Ya desde la noche anterior todo estaba absolutamente planificado. Levantarse un poco mas tarde y desayunar en el jardín, septiembre acompaña, café con leche, tostadas con mermelada de naranja y queso crema. Un principio ideal.
Próximo paso, subir al auto para ir de Flores a Lanús y empezar a recorrer aquellos lugares que marcaron el principio de la historia.
Primero, aquella casa de Lanús donde en una fiesta se conocieron.
 –Te acordas, negra, cuando Alejandro te convenció de venir.-
Alejandro, hermano de ella y amigo de él, conocía al dueño de casa y oficio de Cupido, invitando a ella y a él.
Después, el salón de belleza donde ella trabajaba  y él puntualmente iba a buscarla para luego acompañarla hasta su casa, próxima parada.
-Esta un poco cambiada, mi amor, no te parece.-
Le sigue la Iglesia de Pompeya, donde se casaron cincuenta años antes.
-Esta si que esta igual, negrita.-
-Mi amor, lo contentos y nerviosos que estábamos.-
La recorrida continuo con un almuerzo frugal, camino a la casa de él. Un edificio en la calle Piedras, propiedad del ministerio, donde su padre era el encargado, y vivían en el ultimo piso.
-Me acuerdo ese día del ’55, cuando los aviones bombardeaban Plaza de mayo y  abrían las compuertas sobre nuestras cabezas, pensé que no te veía mas, negri.-
Allí en ese edificio, después de casados, tuvieron su primer hogar, apenas una habitación y baño, hasta que pudieron alquilar algo mejor.
-Acá si que hizo calor ese verano, mi amor.-
Ahora, ultimo tramo, subir a la 25 de Mayo, tomar General Paz y después Panamericana, bajar en el Km. 42, estacionar el auto, comprar un ramo de flores y caminar hasta el sector L, sección 20,  parcela 040, del cementerio privado, para dejarle a ella, que se fue apenas unos pocos días después del aniversario numero 49, esas flores que tanto le gustaban.

jueves, 29 de marzo de 2012

Nunca vino

Nunca vino, Juan, y eso que la estuve esperando más de cuatro horas después de la hora que habíamos quedado. Me fui pasadas las diez, ya estaba muerto de frio,  porque viste que aunque sea primavera, por la noche refresca.
Habíamos quedado que nos encontrábamos en la plaza a las seis de la tarde, te juro, Juan, que habíamos quedado.
¿Vos decís que no habíamos quedado, Juan?, pero si yo le dije, te garanto, Juancito, te lo juro por la luz que me alumbra, que le dije que voy todos los martes a la plaza a las seis de la tarde.
Y no, la verdad, ella confirmarme  no me confirmó nada, pero me miró, te aseguro, Juan, me miró, y asintió, como quien dice –Si.-. ¿Que mas queres que haga, que le mande una carta documento?.
Tal vez le tendría que haber aclarado que la esperaba, pero me pareció que no hacia falta, si estuvimos un rato conversando en la maquina de café de la oficina.
Bueno, Juan, esta bien, tenes razón el que hablo fuí yo, …ella mucho no dijo, pero me saludo, Juan, me saludo. –Hola-,  me dijo, si así como te cuento, -Hola-, me dijo. No fue un hola muy efusivo, pero tampoco me puso cara de asco.
Aparte, cuando le pregunte, si quería un café, me asintió, como te conté antes, entonces me adelante, puse la ficha en la maquina, aproveche y le dije lo de la plaza. Cuando salió el café se lo di,  me dijo, -Gracias-, y se fue para su escritorio.
Te das cuenta, Juan, estaba todo claro, es como te digo, habíamos quedado  Juancito, habíamos quedado.

Desde aca

A Vos, desde acá.
Te escribo desde acá. Vos te preguntaras donde es acá. Yo también.
De todos modos, eso no cambia la situación, acá es acá. No es un sitio demasiado agradable,  tampoco desagradable, es acá.
Por otro lado, siendo que acá es acá, y vos no estas acá, supongo que estarás allá. Si así fuera, (y no veo porque debería ser de otra manera),  recibirás mi carta en breve.
Llegue acá luego de mucho andar, necesitaba alejarme de allá, no de vos, sino de allá, de las circunstancias de allá, espero que me entiendas.
Estoy logrando establecerme acá, comprendo que estés enojada con mi decisión, pero no tenía muchas opciones, tenia que venir acá, aun siendo que acá es acá y no otro lugar. Mucho me gustaría que estuvieras acá y no allá.
Te cuento, mis primeras impresiones de acá, me hacen ver que allá hay cosas que funcionan mucho mejor que acá. Me  puse como meta hacerles conocer  acá, todo lo que pueda de allá.  
Desde acá Yo.


A Vos, desde acá.
Nuevamente te estoy escribiendo desde acá. Sigo sin saber a ciencia cierta donde es acá, pero estoy, de a poco,  logrando lo que me propuse, las cosas funcionan mucho mejor acá, desde que comencé a enseñarles como es allá.
Acá, con todas estas tareas, estoy bastante ocupado, pero comienzo a extrañarte, mucho me gustaría saber que es de vos allá. Espero ansioso noticias tuyas.
Desde acá  Yo.


A Vos, desde acá.
Sucede algo muy extraño acá, desde que recibí tu carta, contándome las novedades de allá, no puedo dejar de observar, cuanto se están pareciendo acá y allá. Tanto que ya no alcanzo a distinguirlos, salvo por tu ausencia. ¿Será que vos te fuiste y yo me quede acá?
Creo que llego la hora de volver a partir, acá ya no es acá, es allá, salvo por tu ausencia.
Desde algún lugar, Yo.