lunes, 4 de febrero de 2013

Accidente

 
-Diego, Diego. Por fin te despertás-.
Escucho que me hablan y no llego a reconocer la voz, tampoco veo claramente, lo único que puedo distinguir es apenas una sombra delante de un fondo muy blanco.
-¿Estas bien, podes oírme?-
Creo reconocer la voz. Es Julio, mi amigo. Si, estoy seguro que es él. Con un gran esfuerzo alcanzo a  preguntarle,
-¿Julio, sos vos?, ¿que pasó?- ¿donde estoy?,
- Si, si, soy yo. Tranquilo, nene, tuviste un accidente con el auto.-
Ya un poco más lúcido, entiendo que estoy en la cama de un hospital, aunque todavía debo estar bajo los efectos de algún calmante, porque sigo viendo borroso y  siento como si estuviera flotando, más que acostado.
-Julio, ¿como estoy?, no me duele nada, ¿estoy bien?, ¿me paso algo?- se me apilan las palabras, y no se que preguntar primero.
- Mira, Diego, no se como decirte esto…- balbucea mi amigo.
-Habla, no te quedes callado, por favor- le  ruego a Julio, con las pocas fuerzas que tengo.
- Bueno, yo te lo digo. Perdiste las dos gambas-
Recibo la noticia como un mazazo de lleno en la cabeza. Quiero incorporarme para ver por mi mismo los muñones, que apenas imagino, pero no puedo.
-¿Cómo que perdí las piernas, Julio? ¡Yo las siento!.- inmediatamente digo esto, recuerdo algún documental que vi en la tele donde hablaban de los miembros fantasmas.
Antes de poder seguir elaborando algún pensamiento, Julio me dice
-Para, cabezón, yo no te dije que perdiste las piernas. Yo te dije que perdiste dos gambas. En realidad fueron dos gambas y pico. Supe, que cuando saliste de tu casa llevabas doscientos treinta y cinco mangos. Esa guita no apareció.-
Pasan un par de segundos hasta que alcanzo a comprender lo que me dijo Julio, y tomando un poco de aire le lanzo,
- ¡¡¡La reputisima madre que te pario, como me vas a hacer esa joda, sos un boludo!!!-
-Bueno, no es para tanto, es para distender un poco. Calmate, estás completo, no te falta nada y descuida que acá vas a estar mejor que en ningún otro lado-
Cierro los ojos, tratando de recuperar la respiración y el pulso, pero me doy cuenta que en realidad ya estoy tranquilo, respirando bien y con el corazón en ritmo.
-¿Contame que pasó, contra que choqué?-
- Contra otro auto que se paso a la mano contraria. Al tipo le dio un infarto-
- ¿Cómo que le dio un infarto?, ¿antes de chocarme?-
- No, mientras. Cuando vio tu cara de horror, de frente, le dio un bobazo.-
- Ah, pero vos sos un boludo importante, ¿cuando vas a hablar en serio?-
Que pedazo de turro. Este tipo no cambia mas, siempre el mismo jodón. Si me acuerdo que cuando él estuvo en el hospital, hasta el último minuto de su vida, se lo pasó contando chistes.