miércoles, 18 de abril de 2012

Vida

No estábamos preparados para lo que nos paso, Vida.
El solo hecho de pensar que hace pocos meses estábamos disfrutando nuestra luna de miel, y hoy estamos acá, resulta por lo menos extraño, Vida.
Todavía recuerdo esa noche, hace ocho meses, cuando me dijiste que creías que ibas a tener que ir al medico, y me pediste que te acompañara.
Finalmente la visita al medico, no hizo mas que confirmar nuestra sospecha.
-Bueno, chicos- dijo el doctor Arzuaga, -es así nomas, para ustedes empieza una nueva vida y principalmente para vos-, esta vez lo dijo mirándote, Vida.
-No mas hockey y aflojar un poco con las maratones, correr algo esta bien, y si es posible caminar, mejor-
Los primeros tres meses fueron tranquilos, nada se modifico demasiado, solo el haber comenzado con los cuidados  solicitados por el médico.
Fue después del primer control, que comenzamos a percibir los cambios en tu cuerpo, Vida. Ese físico tan perfecto, tan trabajado y cuidado, del que me enamore cuando te conocí, empezaba a cambiar. De todas maneras eso no era lo importante, Vida.
Luego, hace cerca de un mes, llego el tiempo del reposo.
-Ahora, es cuando mas hay que cuidarse, falta poco y hay que estar bien, para luego poder recuperarse mas rápido-, dijo Arzuaga.
Dos días atrás, me dijiste
-Vamos al sanatorio, creo que es tiempo-. Agarramos el bolso, que como sucede en estos casos ya esta preparado, y partimos para allá.
Hoy estamos acá, en esta lúgubre sala. Yo, parada al lado del ataúd en donde estas acostado, pálido y delgado, recibiendo a familiares, amigos y tus compañeros de hockey, sin poder creer que ese maldito cáncer te haya llevado de mi lado, Vida.

2 comentarios: